miércoles, 20 de noviembre de 2013

Ernesto Doménech nos cuenta su experiencia como autor novel

Yo, escritor novel


            Amanecía en Solden… . Con estas palabras empecé mi primera novela, mi primera obra, mi primer paso. Mucha gente me pregunta qué se siente al ver publicada tu obra, al ser escritor, al crear algo que otros puedan disfrutar. Solo puedo describir lo acaecido con unas pocas palabras que, espero, os sirvan de mucha ayuda.
            Cuando me hice a la idea de que era el momento de empezar a escribir, vi lo perdido que estaba. Mil ideas vagaban sin rumbo en mi imaginación. Necesitaba un contexto espacial y temporal, es decir, un mundo donde situar todo ese caos y empezar a moldearlo.
            Así surgió Elae. Del mismo modo que han surgió tantos otros mundos antes, del afán y la dedicación que requiere crear un universo nuevo y llenarlo de seres, objetos, lugares, ideas y sentimientos.
            Al escritor le recomendaría que no se agobiase con esto. Yo no lo hice. Si hay algo que te estresa o se te resiste, ya lo harás. Lo importante es que nunca fuerces a tus dedos a escribir, la magia de escribir solo nace de la libertad y el deseo.
            Una vez hayas creado el camino, ya puedes crear al caminante y narrar sus aventuras. El personaje debe, al menos es mi opinión, empezar siendo descrito vagamente, dejar que sea el lector quien lo construya poco a poco y vaya viendo su evolución. Dar libertad al lector es clave. Como dije en una entrevista: “Escribo lo necesario para que el lector no pierda la pista de la trama, pero eso no quita que lo engañe”. El lector debe descubrir continuamente cosas, eso hace que no quiera dejar de leer y se apasione por la historia.
            Respecto a la trama, lo mejor es crear una trama principal y luego varias que se entrelacen con esta. De esa forma, obviamos un libro plano y predecible e introducimos muchas variables con las que jugar.
            También es muy importante que el resto de personajes sean muy característicos. Esto no quiere decir que sean personajes simples o arquetipados. Al contrario, los personajes deben ser cuanto más complejos y variopintos mejor. Si te paras a pensar, la mayoría de personajes de ficción que te han atrapado eran seres complejos con muchas características especiales. El humor, por supuesto siempre es un elemento muy atractivo, pero cuidado, sí dudas de que una frase que tenga la pretensión de ser graciosa pueda no serlo, bórrala. El humor es una gran herramienta, pero es más compleja de lo que parece. Algo que pretenda ser gracioso sin serlo es una de las cosas que más aversión genera en un libro.
            Finalmente, el final. En cierta forma debe hablar de tu trabajo. Es interesante utilizar una o varias frases que hagan reflexionar al lector. Aunque el final sea cerrado, la mente siempre está dispuesta a indagar más allá de las palabras.

            Espero haber ayudado a todos aquellos lectores interesados en conocer la humilde opinión de un escritor novel.  
            La escritura es una vocación creativa y reconfortante, pero es un medio nefasto para aquellos con grandes pretensiones, sin imaginación o sin talento.
            Doy mi más sincero ánimo a todos aquellos que quieran descubrir este mundo lleno de misterios, refugios y pasiones. Nunca os dejéis amedrentar por las críticas envenenadas, por las palabras de desánimo o por la gente que tratará de aprovecharse de vuestras esperanzas. El camino lo escribís vosotros. Suerte.



Ernesto Domenech Valero